Reseñado por Erika

Uno de los últimos días de vacaciones de verano, Lucy decide no dejar pasar más tiempo, ella quiere encontrar a su príncipe azul. Y, jugando en la playa con un grupo de chicos al fútbol americano, distingue uno que en vez de azul, es rojo pasión. Sabía que era un arma de doble filo: era un chico muy atractivo, pero igual de peligroso. A simple vista se notaba que era un rompecorazones, y no tuvo que esperar mucho para cruzar un par de palabras y confirmar que así era.

Te quiero pero te odio.
Lucy ha oído decir esa frase incontables veces, pero hasta ahora nunca había pensado que podía llegar a comprenderla tan bien. En realidad, desde el día que conoció a Jude navega por aguas turbulentas, incapaz de aclararse y descifrar qué siente. Entre toda la confusión, algo le parece evidente: Jude no es un chico adecuado para ella. Cínico, inaccesible, descarado hasta decir basta... En definitiva, el clásico tipo malo que parece predestinado a romperle el corazón a cualquiera que sucumba a sus encantos.
Y, sin embargo, Jude ejerce una extraña atracción sobre ella. Una atracción de la que parece imposible escapar...
Lucy es una chica que pretende salvar el mundo. Se la pasa adoptando perros abandonados, se anota en campañas de todo tipo (recolección de juguetes, voluntaria dando clases particulares), preside concursos a beneficio, todo lo que pueda hacer en favor de los demás, ella lo hace.
Pero ese verano tenía que enfrentarse a una vida totalmente nueva. Su familia se había mudado del lugar donde siempre habían vivido a una cabaña que solían usar para vacacionar, y no era lo más lujoso del mundo. Habían perdido casi todo el dinero que tenían, por lo que tenía que acostumbrarse a una nueva vida, lo que incluía un cambio de colegio, cambio de amigos, y resignarse a hacer algunas de las cosas que más le gustaban —aunque lo de salvar perros abandonados no le salió dejarlo del todo. Hacía 5 años que su familia llevaba viviendo por inercia, luego de la pérdida de un ser querido muy importante para ellos.
Desde ese momento dejaron de ser los mismos: su papá parecía perdido en otra galaxia cuando le hablaban, su mamá vivía de mal humor, y ella había reaccionado intentando salvar a toda la humanidad. Además, tenía una pasión: la danza. Y era lo único por lo que estaba dispuesta a luchar pese a que hubiera o no dinero en la familia, porque era lo que lograba hacerle olvidar todos sus problemas.
Desde ese momento dejaron de ser los mismos: su papá parecía perdido en otra galaxia cuando le hablaban, su mamá vivía de mal humor, y ella había reaccionado intentando salvar a toda la humanidad. Además, tenía una pasión: la danza. Y era lo único por lo que estaba dispuesta a luchar pese a que hubiera o no dinero en la familia, porque era lo que lograba hacerle olvidar todos sus problemas.
Uno de los últimos días de vacaciones de verano, Lucy decide no dejar pasar más tiempo, ella quiere encontrar a su príncipe azul. Y, jugando en la playa con un grupo de chicos al fútbol americano, distingue uno que en vez de azul, es rojo pasión. Sabía que era un arma de doble filo: era un chico muy atractivo, pero igual de peligroso. A simple vista se notaba que era un rompecorazones, y no tuvo que esperar mucho para cruzar un par de palabras y confirmar que así era.
Sin embargo, pareció no importarle porque había algo de él que la atraía y hacía que por momentos se olvidara de los carteles con luces de neón que gritaban “¡PELIGRO!”. Luego de varios episodios que confirmaron la clase de peligro que representaba este chico, no había duda de que no podía dejar de pensar en él. Sabía que no podía enamorarse de alguien así, que apenas había conocido y de quien no sabía más que su nombre, y sin embargo no podía evitarlo.





