Creo que este es un tema que nos
compete a todos los lectores últimamente. Hace un tiempo, quizá luego de Harry
Potter, tenemos una invasión de sagas literarias. Cuando decimos una invasión
es una invasión literalmente. Quizá acá en Argentina no lo percibimos tanto
pero en Estados Unidos salen un promedio de 6 a 8 sagas por mes, una locura
total.
La cuestión que surge cuando nos preguntamos ¿cuántas de esas sagas son sagas por una necesidad intrínseca de la obra y
cuántas son sagas por una conveniencia comercial?
Hoy en día todos sabemos que el
mundo se maneja gracias al marketing y creo que todos nosotros sabemos muy bien
que muchas sagas se estiran por puro una conveniencia comercial, es decir, tenemos un autor que va a sacar una trilogía pero resulta que dicho autor es un boom de ventas, entonces hacemos spin-off, le agregamos dos títulos más a la saga y veinte cosas más. Y acá es cuando muchos de los
lectores nos molestamos bastante. ¿Cuál es la necesidad de arruinar una obra
por conveniencia económica?
Sin ir más lejos tenemos el caso
de la serie Hush Hush que
originalmente iba a ser una trilogía y luego por arte de magia se decidió hacer
una saga de cuatro libros. Qué lograron: arruinar la saga. No sé si a ustedes
les pasó, pero mientras yo leía Silencio
estaba leyendo la nada misma. Una historia llena de rellenos, lagunas e
inconsistencias, me molestó muchísimos, los dos primeros tomos me habían
gustado mucho y encontrarme con esto me cayó muy mal.
