El sol también es una estrella, Nicola Yoon
Ediciones SM

Natasha cree en la ciencia y en los hechos. Daniel es un niño bueno y un estudiante modelo. Pero un día se encuentran en las calles de Nueva York, y sus respectivos mundos dan un vuelco: el destino, el tercer protagonista de esta historia, les depara algo extraordinario. Esta es la historia de una chica, de un chico y del universo.

Natasha

Creo en la ciencia y en los hechos. No en el destino. Ni en los sueños, que nunca se cumplen. Y tampoco soy de las que se enamoran perdidamente de un desconocido en una calle de Nueva York. No cuando mi familia está a punto de ser deportada a Jamaica. En mi vida no hay lugar para el amor.

Daniel

Siempre he sido el niño bueno. El estudiante modelo. A la altura de las expectativas de mis padres. Nunca he sido el poeta. Ni el soñador. Pero cuando la vi por primera vez, mi mundo dio un giro y todo eso dejó de importarme. La sola presencia de Natasha me hizo pensar que el destino nos deparaba algo mucho más extraordinario… para los dos.

El universo


Cada momento de nuestra existencia nos trajo a este preciso instante. Ante nosotros se abre un futuro con millones de posibilidades. ¿Cuál de ellas crees que se hará realidad?


El sol también es una estrella es la segunda novela de la autora best seller Nicola Yoon (Todo todo).

Sí, sé que soy algo superficial (admitámoslo, todos tenemos nuestro lado superficial), pero cuando vi la portada, NECESITABA leer este libro.

Todo todo fue una lectura simpática que no me mató, pero me pareció un libro correcto, que cumplía con su premisa. Tenía una mensaje bonito y los personajes estaban bien logrados.

Por esa opinión “promedio” que tuve de Todo todo, me llevé una gran sorpresa cuando leí El sol también es una estrella. Yoon mejoró mucho en su segundo libro, y se terminó convirtiendo en uno de mis favoritos del 2017.

A ver, la historia está narrada desde dos puntos de vista, el de Nathasa, una muchacha jamaiquina que vive junto a su familia de manera ilegal en Nueva York, y de Daniel, un joven de descendencia norcoreana, que también vive en la gran manzana. Básicamente, la historia se desarrolla en un día, pero no uno cualquiera, sino que es el día en el que Natasha va a ser deportada junto a su familia de los Estados Unidos. Ella y Daniel se conocen de casualidad, en una calle muy concurrida de la gran manzana, y ninguno de los dos imagina cómo cambiarán sus vidas gracias a ese encuentro casual.

La casualidad, el destino y el universo son otros protagonistas muy importantes en El sol también es una estrella, porque Yoon apunta a eso: al poder del destino, al poder del universo, para hacer que las cosas sucedan. La novela habla de todos los pequeños hechos y decisiones que nos llevan a donde nos encontramos hoy.

Como no podía ser de otra manera, hay una historia de amor, pero no es la típica love story, sino que tiene alguna que otra vuelta original. Sin embargo, mi punto favorito fueron los distintos POVs, están muy bien logrados. Adoré a Natasha, sentí su dolor al saber que la partida del lugar que considera su hogar estaba a la vuelta de la esquina. Sentí el rechazo que genera en la gente por ser latina. Sentí cómo su estómago era una montaña rusa cuando conoció a Daniel y cuando esperaba el llamado, el único llamado que podría hacer que ella se quedara en Nueva York. Es genial cuando un autor logra generar eso, que los personajes traspasen el papel, que el lector pueda ponerse en sus zapatos.

Algo similar, aunque no tan intenso, me sucedió con Daniel, que es un muchacho que está lidiando con su legado familiar, las expectativas de sus padres y la tradición originaria de su familia.

¿El final? Mi Dios… Me generó tantos sentimientos encontrados, pero ahora, en perspectiva, sé que es el mejor final que podría haber tenido la novela.

Si te gustan las novelas realistas, el romance, el drama, las historias que te hacen reflexionar, tenés que leer El sol también es una estrella, porque no te va a decepcionar.